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Mostrando entradas de octubre, 2023

Sangre de su sangre

  (Homenaje en Halloween a H. P. Lovecraft)  Cuántas veces he pensado, en la negrura nocturna, sobre el origen de mis horrores. Acerca de los terribles acontecimientos que originaron este manuscrito. Sin embargo, no he hallado otra respuesta que mi propia locura y la nada. Así que, cuando se lean estas frases, ruego que no sea con indiferencia. Os suplico que no sea así, por favor, porque entonces mi muerte habrá sido en vano entonces. Os pido también que cuando terminéis de leer estas hojas,  las queméis porque contienen conocimientos celosamente guardados desde la noche de los tiempos y que son demasiado horribles para que los conozcan los profanos. Mi cuerpo, no lo busquéis, ya que estoy seguro que habrá desaparecido, ocultado por dios sabe qué seres malignos que harán todo lo posible para que esta narración parezca el desvarío de un demente. Sin embargo, para que no creáis que lo que voy a relatar es irreal, dejadme preguntaros si en vuestras propias vidas no habéis t...

"El Tiki"

    Tras un viaje por trabajo a Sevilla, subí al avión con cierto temor porque el día anterior había habido una tremenda tormenta en Hispalis. Había consultado varias veces el pronóstico en mi móvil y me alarmaba que en el viaje hubieran fuertes turbulencias. Así que con ese temor me senté en un asiento que la inteligencia artificial, caprichosa ella, me había adjudicado. Un asiento totalmente aleatorio en la fila 23 que podría haber sido otro cualquiera... ... pero entonces nunca habría conocido al protagonista de esta historia.  Cuando saqué la tarjeta de embarque me dije "Al menos estoy en el medio. El avión no debería moverse mucho". No se si eso es cierto o no, pero desde siempre he creído que el lugar de mayor estabilidad de un avión es encima de las alas (o eso me decía mi padre siempre). Así que, si aquello se ponía feo, pensaba que al menos estaría más cómodo que los que iban al principio o al final del aparato. Estaba desplegando un libro que me había dejado mi ...

El cárabo de la Vega

(homenaje a Edgar Allan Poe)   En una noche oscura en la Vega San Roque,  donde el viento sisea y la sombra se enroca,  un cárabo oculto en un castaño en acecho,  grazna en lo profundo, su lamento evoca.   Graznido siniestro, eco en el vacío,  penetra mis oídos un grito infernal,  presagio lúgubre, destino sombrío,  quebranta en la noche su pausa espectral.   Negrura de agujero de árbol antiquísimo,  dos ojos llameantes, brasas en la oscuridad,  contemplan secretos del mundo vastísimo,  proclamando profecías de fatalidad.   ¡Oh, ave solitaria, pájaro en la noche,  testigo de sombras de desesperación,  graznido chasquea cual cuchillo en roca,  revelando secretos de oscura ficción!   "No vivirás siempre", grazna el cárabo lúgubre,  un susurro que hiela el alma y condena mi ser,  un presagio ineludible que en la noche se funde,  recordándonos a todos el final: ¡Perecer!   En cada eco d...

Como baba de caracol

  En un acantilado junto al mar, vivía una solitaria mujer llamada Camila. Desde su infancia, Camila siempre había estado obsesionada con los caracoles. Le fascinaba su capacidad hermafrodita, su manera de deslizarse por las piedras, sus ojos al final de aquellos apéndices móviles... Sin embargo, esa obsesión se había acentuado tras la muerte de su esposo, un trágico suceso que había conmovido a toda la región ya que su barco había sido encontrado varado en la playa sin ninguna persona de la tripulación en su interior. Tras aquel trauma, Camila se sumió en una profunda depresión y aislamiento.  En ese aislamiento de largos inviernos en su casa del acantilado su obsesión había tomado un giro oscuro y siniestro a lo largo de los años. Ya que Camila, en la oscuridad de las noches de luna nueva, se aventuraba por los prados cercanos a la costa para recolectar caracoles, actividad que, a primera vista podía parecer hasta normal. Sin embargo, estos no eran caracoles comunes ya que ...

Samuel y Narizaldo

    Había una vez un hombre llamado Samuel que, de alguna manera, terminó pegado a una nariz gigante. Todo comenzó cuando, durante un paseo en el parque, tropezó con un extraño objeto. Al agacharse para examinarlo, descubrió que era una nariz enorme que yacía en medio del camino. Curioso y algo temeroso, Samuel se acercó y tocó la nariz, momento en el que algo mágico ocurrió entre Samuel y aquel apéndice carnoso. Sin previo aviso, la nariz se adhirió a su rostro, cubriéndole por completo. Samuel, asombrado y preocupado, forcejeó, gimió, se retorció en el suelo intentando despegarla, pero sus esfuerzos fueron en vano. La nariz parecía estar adherida de forma permanente. Al final apesadumbrado y renqueante volvió a su casa ignorando las miradas de asombro de los transeúntes con los que se cruzaba. A medida que la noticia de este extraño suceso se difundió, Samuel se convirtió en una sensación local. La gente venía de todas partes para ver al hombre con la nariz gigante. Con el t...